(Source: nickdrake)
De los apetitos y aversiones algunos nacen con el hombre, como el apetito de alimentarse, el apetito de excreción y exoneración (que puede también y más propiamente ser llamado aversión de algo que sienten en sus cuerpos). Los demás, es decir, algunos apetitos de cosas particulares, proceden de la experiencia y comprobación de sus efectos sobre nosotros mismos o sobre otros hombres. De las cosas que no conocemos en lo absoluto, o en las cuales no creemos, no puede haber, ciertamente, otro deseo sino el de probrar e intentar. En cuanto a la aversión la sentimos no solo respecto a cosas que sabemos que nos han dañado, sino también respecto de algunas que no sabemos si nos dañarán o no.
Thomas Hobbes, Leviatán, Cap. VI.
(Source: aberkimbie)




